Respuesta directa: memoriza los 28 temas oficiales (16 de organización pública, 12 de ofimática) con repaso activo y espaciado, no con relectura. Entrena con tests cronometrados desde el primer mes para acostumbrarte a la penalización de un tercio por fallo, y refuerza el bloque de ofimática con flashcards, porque suele descuidarse frente al Bloque I.
Por qué el Auxiliar Administrativo del Estado es una de las oposiciones más competidas de España
El requisito de acceso es solo el título de Graduado en ESO o equivalente. Es la puerta de entrada más baja de todo el empleo público estatal, y eso tiene una consecuencia directa: el volumen de personas que se presenta a cada convocatoria es enorme. No hace falta una carrera universitaria ni una especialización previa, así que el filtro real no está en quién puede presentarse, sino en quién llega mejor preparado el día del examen.
A eso se suma que el temario es único a nivel nacional: no cambia por comunidad autónoma ni por el ministerio al que aspires, así que todo el mundo compite con el mismo material y las mismas 28 unidades. No hay margen para especializarte en un territorio con menos aspirantes. Es una carrera de fondo donde todos corren exactamente la misma distancia.
A esto se añade un dato que conviene tener claro antes de planificar nada: la Oferta de Empleo Público (OEP) 2025 aprobó un total de 4.483 plazas para este cuerpo, pero la convocatoria concreta con examen el 23 de mayo de 2026 reparte específicamente 1.700 plazas de turno libre y 720 de promoción interna. Son dos documentos distintos con cifras distintas: la OEP autoriza el total, y las convocatorias derivadas van repartiendo esas plazas. Conviene no confundirlas al calcular tus opciones reales.
Así es el examen: un ejercicio único, dos partes, cero margen para el descuido
A diferencia de otras oposiciones con varias fases, aquí todo se juega en un ejercicio único dividido en dos partes, ambas obligatorias y eliminatorias de forma independiente. Esto significa que no basta con sumar bien: tienes que superar el mínimo en cada parte por separado.
- Primera parte: hasta 60 preguntas tipo test — 30 sobre el Bloque I (organización del Estado) y 30 psicotécnicas (aptitudes administrativas, numéricas y verbales). Calificación de 0 a 50 puntos, mínimo 25 para aprobar.
- Segunda parte: hasta 50 preguntas tipo test sobre el Bloque II, de contenido teórico-práctico sobre ofimática (Windows, Word, Excel, Access, Outlook e Internet). No es una prueba de mecanografía. Calificación de 0 a 50 puntos, mínimo 25 para aprobar.
- Penalización: cada fallo descuenta un tercio del valor de un acierto. Las respuestas en blanco no penalizan.
Esta estructura convierte la precisión en la variable más importante del examen. Puedes saberte el temario razonablemente bien y aun así perder la oposición por acumular fallos evitables en preguntas que dominabas a medias. La penalización de un tercio no perdona la duda mal gestionada.
El temario: 28 temas divididos en dos bloques
El Bloque I, Organización Pública, reúne 16 temas: la Constitución de 1978, el Tribunal Constitucional y la Corona, las Cortes Generales, el Poder Judicial, el Gobierno y la Administración, la Ley de Transparencia, la Administración General del Estado, la organización territorial, la Unión Europea, las leyes de procedimiento administrativo, la protección de datos, el personal al servicio de las Administraciones Públicas y políticas de igualdad y discapacidad, entre otros contenidos.
El Bloque II, Actividad Administrativa y Ofimática, agrupa 12 temas: atención al ciudadano, documento y archivo, administración electrónica, informática básica, Windows, Word, Excel, Access, Outlook e Internet.
El propio BOE solo publica los títulos de los 28 temas, sin desarrollar el contenido: el desarrollo lo elaboran editoriales y academias. Esto es relevante porque significa que el punto de partida de todo opositor es el mismo, y la diferencia la marca cómo estructuras el estudio de ese contenido, no dónde lo consigues.
La trampa del temario corto: por qué memorizar bien pesa más que estudiar muchas horas
28 temas suena a poco comparado con otras oposiciones de cuerpos superiores. Y en volumen, lo es. Pero ese mismo hecho es lo que dispara la competencia: como el temario es corto, casi todo el mundo consigue "verlo entero" antes del examen. La diferencia entre aprobar y no aprobar no está en quién estudió más temas, sino en quién los retiene con precisión el día del examen, bajo el peso de una penalización que castiga la duda.
Leer un tema varias veces genera una sensación de dominio que no se corresponde con la retención real. Es la llamada ilusión de fluidez: reconoces el contenido cuando lo relees, pero no eres capaz de recuperarlo sin ayuda delante de una pregunta tipo test con cuatro opciones parecidas. Con un examen que penaliza los fallos, esa diferencia entre "reconocer" y "recuperar" es exactamente lo que separa una plaza de un suspenso.
Cómo memorizar 28 temas sin perder puntos por la penalización
La estrategia que mejor funciona para este examen combina dos cosas: recuerdo activo (obligarte a recuperar la información sin mirar el apunte) y repetición espaciada (repasar justo antes de que se te olvide, no al azar). Los tests tipo examen entrenan la primera parte de la ecuación: te acostumbran al formato de cuatro opciones y a decidir cuándo dejar una pregunta en blanco en vez de arriesgar con un tercio de penalización. Las flashcards de repetición espaciada entrenan la segunda: fijan datos concretos —fechas, artículos, atajos de Excel, nombres de leyes— que son los que más se olvidan con el paso de las semanas.
En Opostudia, el Generador de tests con IA crea preguntas a partir de tu propio temario en PDF, no de un banco genérico, así que puedes practicar el Bloque I y el Bloque II por separado y detectar en qué parte fallas más antes de que sea tarde. Las Flashcards con repetición espaciada (SM-2) hacen el trabajo de fijar los datos duros del Bloque II de ofimática, que suele quedarse en segundo plano frente al Bloque I y termina siendo donde más puntos se pierden por descuido.
Dato clave: como ambas partes del examen son eliminatorias por separado, no sirve de nada bordar el Bloque I si el Bloque II se queda flojo. Reparte el tiempo de repaso entre los dos bloques desde el principio, no solo en las últimas semanas.
Plan de estudio: cómo repartir el tiempo hasta el examen
Con 28 temas y una fecha de examen fija, el reparto del tiempo importa tanto como el contenido en sí:
- Fase 1 — Primera pasada (comprensión): estudia cada tema una vez de forma profunda, sin prisa por avanzar rápido. El objetivo es entender, no memorizar todavía.
- Fase 2 — Consolidación activa: convierte cada tema en flashcards y preguntas tipo test en cuanto lo terminas, no al final de todo el temario. Repasar en caliente es más eficaz que dejarlo para después.
- Fase 3 — Repaso espaciado continuo: a medida que avanzas por temas nuevos, sigue repasando los anteriores en los intervalos que marque tu sistema de repetición espaciada, no cuando te acuerdes.
- Fase 4 — Simulacros cronometrados: en el último tramo, haz exámenes completos con el mismo número de preguntas y el mismo tiempo real, aplicando la penalización, para entrenar la gestión de la duda ante cada pregunta.
Este orden evita el error más frecuente en esta oposición: acumular los 28 temas leídos y descubrir en el simulacro final que no puedes recuperar la mitad del contenido sin apuntes delante. Para una convocatoria de este volumen de aspirantes, llegar con retención real —no solo con temario "visto"— es lo que marca la diferencia.